mércores, 21 de xuño de 2017

O Castelo Grande.


   Por mor do nulo interese amosado polo Concello, nada tendente a potenciar o coñecemento cultural da zona, cando Abadín é un punto moi estratéxico no Camiño Norte, forzoso lugar de paso, ou de quedar. Digo, nulo interese por coñecer o Abadín histórico, antropolóxico, arqueolóxico....
   Xa vai sendo tempo que alguén, ese non debo ser eu, saque o pasado de donde está e o poña hoxe, para que se sepa a procedencia e o xeito de facer das xentes que trouxeron o "Abadín" ata acó.
   Un deses lugares do pasado, dos monumentos históricos descoñecido para as xentes de Abadín e o seu contorno e o Castelo Grande, ou o Castelo de Portela, ou o Castelo de Fanoi *. Situado na ladeira norte do monte de Portela, perto do "Cerro de Candia" e case que bebendo nas augas do regato "Portela"; é unha vistosa elevación de rochas que, de súpeto, aparecen diante dos ollos do visitante.
   19/10/1902. La Voz de Galicia.
   "Habiendonos propuesto obtener para el Portfolio Galicia los clichés de la piedra oscilante de Samarugo y de la situación en que estuvo edificado el Castillo de Portela, del que hay repetidas menciones en el tomo XVIII de la España Sagrada  y en documentos publicados en sus apéndices, contando con la cooperación del fotógrafo aficionado D. Gerardo Ramón y Losada, dispusimos el viaje para el día 24 del corriente, asociándose para esta excursión arqueológica, los vecinos de esta villa, Sres. D. Ramón Jimenez, D. Vicente Lodeiro Hermida, D. Joaquín Gayoso, D. Enrique González, D. Francisco y D. Jesús Paz, D. Antonio Fraiz, D. Manuel Martinez y D. José Fernández Varela. Salimos de este pueblo a las ocho, encontrándonos a las diez y media al pie del monumento de Samarugo.
   Al llegar allí, nos informaron de que esta Piedra oscilante estuviera este año próxima a ser convertida en piezas para sillería, pues habiendo llegado al monte en que se encuentra unos pedreros, trataron de partirla en pedazos, y hubieran conseguido su salveje propósito a no haberse opuesto bizarramente el labrador Anselmo Guás, vecino del inmediato lugar de Cardelle, a quien se debe la conservación del vetusto monumento, que no dejó de sufrir algún desperfecto.
   Se impresionó una placa fotográfica, y despues de la comida se obtuvo otro cliché del grupo de los excursionistas, en el indicado lugar de Cardelle, donde nació Juan Guás, el famoso arquitecto de San Juan de los Reyes, interesante maravilla de la imperial Toledo, de cuyo célebre maestro se conserva tradición en la familia a que pertenece el referido defensor de la Piedra Oscilante o Pena Abalada, como se designa en el pais.
   De allí partió la comitiva en dirección al Castillo de Portela, siviendo de guía por la áspera cordillera de la Carba el mencionado Anselmo, cuyas atenciones no podemos menos de agradecer, aproximándonos a las cuatro de la tarde a las riberas del riachuelo llamado Portela, que se desliza por el fondo de una encañada en cuyo lado oriental estuvo la antigua fortaleza.
   <<El renombrado castillo de Portela, dice el SR. Villaamil y Castro (1) situado al extremo NO. del territorio que hoy compone el distrito municipal de Villalba, fué donado por D. Fernando II al Obispo mindoniense D. Juan, en 1170, mandándole que le construyese de nuevo; cuyo castillo, ocho años después, mandó el mismo Rey destruir a cimientos, prohibiendo volver a restaurarlo, no siendo por el mismo principe o por el Obispo con su licencia, y fué objeto tiempo adelante, en 1202, de notable transacción que acredita  el gran valor que a su posesión se concedía.>>
   La situación de esta fortaleza, aunque próxima al extremo NE. del distrito de Villalba, pertenece, sin embargo, al Municipio de Abadín; de suerte que la posición que determina el señor Villaamil y Castro, es la del castillo de Gohía. El de Portela está en los montes de Tojoso, no lejos del lugar de Seber, parroquia de San Juan de Castro Mayor, y en paraje completamente despoblado.
   Según los datos que se encuentran en la España Sagrada (tom. XVIII, capa. V y VI, Ap.25 y 29) la disputada posesión del Castillo de Portela, entre los Condes de Montenegro, un representante del Rey, y los Obispos Mindonienses, así como los daños que a estos ocasionaba, hasta el punto que el monarca ordenase la demolición del castillo a cimientos , prueban de que era esta una situación estratégica, desde donde Rodrigo Velaz y otros condes, en sus discordias, tanto dieron que hacer a dichos prelados. Refiriendose a ellas, el Obispo D. Nuño Alfonso, dice en la escritura de la fundación del Monasterio de Sar (año de 1136) que al querer sujetar a los <<demonios rebelde e indómitos>>, las adversidades que se originaron contra él le habían obligado, por no poder sufrirlas, a dejar la silla Vallibriense (de Mondoñedo) para refugiarse en la iglesia compostelana.
   El Castillo de Portela estuvo cimentado en una elevada meseta formada sobre peñascos o grandes bloques de granito superpuestos, que constituyen una especie de muro ciclópeo de talud, cuya base de más de 150 metros de círculo, es de planta elíptica y su mayor longitud o eje mayor, es de Este a Oeste.
   Dicha meseta resulta inaccesible en su mayor parte y sólo puede subirse a ella, con algo de facilidad, por el lado oriental, por donde parece que fueron extraídos algunos bloques.
   Tanto por la regularidad que se advierte en la forma de este amontonamiento de rocas, especie de gigantesco túmulo o mámoa de piedra, como por su semejanza al en que estubo cimentado el Castillo de Gohía, en la misma cordillera, y a otro grupo de rocas de la parroquia de San Pedro de Labrada (a una media legua del al N. de Portela), hemos sospechado si las tres mesetas indicadas, más bien que como curiosidades geológicas , debieran apreciarse, en todo o en parte, como antiquísimos monumentos arqueológico, de los que fueron escogídos en la Edad Media, los de Portela y Gohía para levantar allí los castillos de que hay mención histórica y algún vestigio.
   El centro de la meseta de Portela, de superfície desigual, sólo presenta a la vista tierra cubierta de césped, en la que no pudimos hacer excavaciones por falta de herramientas; al extremo del Norte se elevan dos grandes masas de granito, una sobre otra, que forman talud por la parte interior, por cuyo talud sube una desgastada escalera, de un pié de ancho, abierta en las mismas rocas; al lado del primer paso de esta subida hay una cavidad o arca cuadrilonga que puede contener como cosa de 20 litros, y en la cima del pedrusco superior, que es una superficie plana, existen dos canales rectos, pero con dirección distinta, un hoyo de 50 centímetros de diametro y algunos otros muchos más pequeños. Otras cavidades parecidas se encuentran en varias masas de granito, de las del borde de dicho conjunto de rocas amontonadas. 
   ¿Estos vestígios deben ser considerados como de las obras de fortificación hechas en la Edad Media? ¿O indican por su carácter una antiguedad mucho mayor?
   No nos parece fácil la resolución de este problema, y por lo mismo terminaremos con que si aquellos vestigios no deben ser atribuidos a las obras del histórico castillo, indudablemente, debieron permanecer a éste los fragmentos de teja curva que allí hemos visto.
   La mucha piedra de granito que se extrae de los montes de Tojoso, la cual por su blancura y grano fino es superior a la de todas las canteras de este pais, deja comprender la causa de que no se encuentre ningún sillar labrado, ni resto de obra de fábrica de lo que fué Castillo de Portela.
                                                                                                                          M.M.V.
                                                   Villalba, 26 de Septiembre de 1902".
(1).  Pobladores, ciudades, monumentos y caminos antiguos del Norte de la provincia de Lugo. Boletín de la Sociedad Geográfica, pag. 108.


    Outros apuntes atopados sobre o Castelo Grande, datan do século XV, cando se menciona que Doña Isabel Pérez Osorio, muller do Mariscal Pardo de Cela, o quedar viuva, veu a vivir ao citado castelo ata o día da súa morte.

   * Entre a veciñanza tamén é recoñecido como o Castelo de Fanoi, e facendo referencia a esta localización, na web que aquí cito ( https://galiciaencantada.com/lenda.asp?cat=56&id=82), a Concepción do Lamela afirma que "Nas penas do Castelo de Fanoi, na cara do sol, hai un tesouro enterrado".

O Castelo Grande.


   

mércores, 29 de marzo de 2017

Loa ao ilex aquifolium ...


   Acivro, carballos, buxos, castaños, salgueiros, toxo, ameneiro, bidueiro, pradairo, bieiteiro, freixo ...
   Tipos de árbores autóctonos da nosa zona que se poden mirar na camiñada que podas facer, tanto na beira dun valado coma na dun río ou regato. Árbores enraizados na nosa paisaxe, pero tamén na nosa cultura do día a día, con un valor e un fin, de cada un deles. Maioritariamente, quitando algún bidueiral plantado para facer zocas, mesturados e remexidos, nados pola súa propia iniciativa, a finalidade de engalanar e purificar a nosa paisaxe, con unha cor e un cheiro específico. Árbores centenarios que se prestaron a facer de abrigo,tanto do sol como da choiva, axudaron a facer unha merenda, un descanso ou o parrafeo. Tamén axudan a que outras xentes sintan envexa polas paisaxes e polo aire que respiramos; foron e son abrigo do noso gando e deron leña para os nosos fermosos e rudos invernos. Axudaron a dar e facer vida dentro das nosas casas.
   Mangos de anxolas, brosas, arados, gadañas e gadaños; xugos, culleres, portas, faiados, cangos, enciños, vigas, camas, treitoiras, huchos, rastros e rangueiros. Cainzos, peldurados, cestos ... simplemente madeira! Cada un de vós lémbrase e engadiría un aparello, engadídeo; é un xeito de facer unha homenaxe as arbores que nos dan vida. 
   O noso xeito de facerlles honra é o esquecemento da planta que nos veu nacer para nós facerlles morrer. A tala indiscriminada para poder plantar árbores que nada teñen que ver co noso pais: pino e eucalipto principalmente, especie que é un autentico veleno para o noso chan e que zuga a sangue das nosas fontes. O respecto e desconsideración pola paisaxe, pola nobreza do que de xeito gratuíto nos regala a terra, outórgannos o título de delincuentes.
   E non me doen prendas en acusar a esas xentes que, sexan veciños ou emigrados, eses que plantan sen aprecio, sen dor ... os que desampararon o fogar que os aleitou e que veñen o fin de semana; ou no caso dos veciños, mais a mdo, ver as súas propiedades plantadas de eucaliptos sen cumprir norma ou lexislación algunha, co fin de sacar un rápido aproveitamento madeireiro; demostrando unha total falta de respecto. Esos que cando venden o que lexitimamente é deles, son copartícipe, xuntamente cos madeireiros, en deixar os camiños practicamente intransitábeis. Ben é certo que iso pouca preocupación lles pode causar xa que, volveran a percorrer ese camiño o cabo de dous anos para ver como quedou a nova plantación ...de eucaliptos. Pero somos nós, veciños asentados na parroquia, os que percorremos eses lameiros todos os días.
   Estaría moi ben o respecto e a memoria polo pasado e recordos. Como por exemplo a Luis Luaces y Labrada, Rexedor da cidade de Mondoñedo e descendente dos Luaces de Labrada. El foi quen celebrou a primeira festa da árbore na Alameda de Mondoñedo o día 4 de febreiro do 1569, ordenando a cada veciño que trouxera tres árbores froiteiras para plantar. Xa a cousa non empezou aí, xa antes publicáronse varias ordenanzas a favor do coidado das árbores.
   A primeira ordenanza aparece o 28 de marzo do 1503 e aprobada polo Bispo D. Pedro de Munebra, e que ven a dicir o seguinte: 
   Dado que os zapateiros da cidade e de outros lugares, fan gran dano nos montes sacando a casca dos carballos, e quen o queira facer só poderá sacar a cuarta parte do toro ou o largo do mango do machado que usara, so pena de seiscentos maravedís  a cada un dos que incumpran a norma.
   Tamén se dispón que os veciños da Villa que teñan fincas propias ou aforadas, debía plantar cada ano catro arbores froiteiros, so pena de cen maravedies por cada incumprimento da norma e ano.
   O 1 de maio do 1536, o concello tamén ordena que ningunha persoa corte árbores polo pé pra leña ou chantón.
   Tamén o 15 de febreiro do 1537 sae a norma na que ningunha persoa ousara cortar carballo nin castiñeiro nos montes de do Couso ata Coubeira. Si se podería cortar no Rego das Culleres e Tronceda, Costa de Abeledo e Fraga de Estelo e Trigas, dentro dos termos citados, tanto en canto alcance unha legua de longo desde o centro da cidade; so pena de trinta días de cárcere e seiscentos maravedís.
  Incluso, nunha ordenanza de novembro do 1551, permitíase matar sem pena algunha as cabras que estiveran nas árbores. 
   E, sen dúbida, a ordenanza máis fermosa foi a que se ditou o 14 do nadal do 1567, na que se pregoou a todos os veciños da cidade e o concello a plantación cada ano de seis árbores, dous deles no campo da Nosa Señora dos Remedios.
   É moi posible que algunhas das normas citadas foran inxustas, pero algunha delas, terían unha aplicación razoable nos tempos de hoxe. Unha delas, sen dúbida, a recomendación ou obrigatoriedade de plantar unha porcentaxe de árbores autóctono en referencia o plantado de non autóctonos.
   Nos vindeiros anos, onde se poden pinchar castiñeiros en Labrada?